El Euro digital

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Hasta el momento, las monedas digitales que se utilizaban como medio de intercambio de Internet, no se encuentran respaldadas por ningún banco central u organismo público.

En cambio, los bancos centrales emisores de moneda oficial en el mundo, entre ellos el Banco Central Europeo (BCE), pretenden cambiar esta situación, por lo que están planteándose la emisión de sus propias monedas digitales o central bank digital currencies (CDBC).

Tras esta decisión subyace la aparición de proyectos de monedas digitales privadas, como el de “libra”, liderado por Facebook, y el cambio hacia lo digital en los hábitos de pago de los consumidores, por los efectos de la COVID-19. Estos elementos han provocado la reacción de los bancos centrales, que no quieren perder su papel protagonista en lo que a la emisión del dinero se refiere.

En el caso europeo estaríamos hablando de un euro digital, concebido como una forma electrónica de dinero accesible a todos los ciudadanos y empresas para que puedan realizar sus pagos diarios de manera rápida, fácil y segura. Por si acaso, y a expensas de que el proyecto sea finalmente una realidad, el BCE ya lo ha registrado como marca.

En cualquier caso, y tal como acaba de manifestar la presidenta del BCE, Christine Lagarde, “el euro digital nunca reemplazará al dinero en efectivo”. La idea es que lo complemente, pero no que lo sustituya.

El euro digital se diferenciaría del efectivo únicamente en el soporte (digital frente a físico), existiendo correlación entre ellos, ya que por cada euro digital que se emitiera se retiraría un euro físico.

Con respecto a las monedas digitales privadas, la diferencia fundamental radica en que mientras el euro digital estaría respaldado por los estados que forman parte de la zona Euro, las otras monedas contarían únicamente con el respaldo del patrimonio y las reservas de las empresas emisoras.

El BCE plantea una serie de escenarios futuros en los que la emisión de un euro digital podría ser una opción viable, a fin de lograr los objetivos relacionados con las funciones básicas que tiene asignadas y las políticas económicas generales de la Unión Europea. Entre los usos posibles de esta moneda digital, se encuentran: 

  • Apoyar la digitalización de la economía europea y la independencia estratégica de la Unión Europea
  • Responder a una disminución significativa en el papel del efectivo como medio de pago
  • Responder a un uso potencial significativo en la zona euro de CBDC extranjeras o de pagos digitales privados, que podrían socavar la estabilidad financiera y la soberanía monetaria en la zona Euro
  • Habilitar un nuevo canal de transmisión de la política monetaria
  • Mitigar los riesgos en la prestación normal de servicios de pago
  • Fomentar el papel internacional del euro
  • Apoyar mejoras en los costes globales y la huella ecológica de los sistemas monetarios y de pago

Calendario previsto de implantación

Según se informa en la propia web del BCE, en la fase actual de preparación se está trabajando en el concepto del euro digital, comenzando la experimentación práctica sobre posibles diseños y discutiendo con las partes interesadas y socios internacionales. En este sentido, el organismo europeo acaba de abrir el 12 de octubre una consulta pública que se prolongará durante tres meses. El siguiente paso vendrá hacia mediados de 2021, momento en el cual se decidirá si se lanza el proyecto o no.

Si la respuesta es positiva, a continuación existirá una fase de investigación sobre los requisitos de los usuarios y los proveedores de servicios. Desde el momento en que la decisión de emisión sea firme, todavía habrá que esperar entre 18 meses y tres o cuatro años para que el euro digital sea una realidad.

Fuente: BlogThinkBig.com